Reclusos de San Quentin y la ciudad trabajan juntos para combatir la violencia

on October 1, 2013

James Houston pasó casi la mitad de su vida en Richmond. La otra mitad la pasó tras las paredes, cercas y alambre de púas del sistema Penitenciario en el Estado de California.

Cuando al principio el fue encarcelado por asesinato en segundo grado, Houston, 39, notó un común denominador entre los reclusos de Richmond. “Nosotros no recibimos bien a los fuereños, nosotros no nos revolvemos,” él dijo. “Es una ciudad tan pequeña, y la gente esta solo acostumbrada a lidiar entre ellos.”

La mentalidad de este pequeño pueblo tuvo sus desventajas, pero también le ayudó a Houston organizar a los hombres dentro de la prisión.

De 2007 hasta 2012 presidió el Proyecto Richmond, un programa fundado en San Quentin para la prevención de violencia que conecta hombres encarcelados de Richmond con autoridades, grupos comunitarios y residentes en la ciudad. “Nosotros formamos un grupo de expertos para ayudar encontrar algunas soluciones para la violencia que agobia a la comunidad,” Houston dijo.

A través de esta alianza, el Proyecto Richmond ha ayudado a la ciudad a entender mejor qué ocasiona el crimen violento, y cómo detenerlo, Houston dijo. El añadió que le ha ensenado a los residentes que, hasta en circunstancias difíciles, ellos pueden superar líneas sociales defectuosas. “Esto ha provocado un movimiento donde la gente sintió que estaba bien… el cruzar esas líneas que normalmente ellos no cruzarían, y trabajar con gente que ellos normalmente no tratarían.”

El gobierno de la ciudad ha acogido el esfuerzo. La Alcaldesa Gayle McLauhlin atiende algunas juntas en la prisión de San Quentin. “Ella ha sido un grande apoyo,” dijo Kathleen Jackson, quien fue voluntaria al Proyecto Richmond por cinco años, pero recientemente comenzó de voluntaria para su programa benefactor, San Quentin T.R.U.S.T., un acrónimo para Enseñar Responsabilidad Utilizando Entrenamiento Sociológicos (en inglés). “Nosotros estamos definitivamente siempre en su radar,” ella añadió.

Houston dijo que durante el tiempo que pasó como presidente del programa, el apoyo de la ciudad ayudó al grupo a prosperar. “Muchos de los reclusos querían hacer algo diferente, pero ellos sentían como que la comunidad no les creería que ellos eran sinceros,” el dijo. “Así que el tener a la [Alcaldesa McLaughlin] dentro, sentada ahí, y atentamente escuchando a lo que teníamos que decir… eso fue poderoso.”

Participantes dentro del Proyecto Richmond han desarrollado un plan de estudio para la prevención de violencia, cual ellos enseñan a los residentes de Richmond quienes entran a San Quentin de visita. Ellos organizan una competencia de escritura anualmente, retando a jóvenes aspirar por una mejor comunidad. La ciudad espera construir un centro comunitario en el futuro, donde el Proyecto Richmond pueda trabajar.

A tan solo tres meses fuera de prisión, Houston esta tratando de comenzar un programa después de la escuela llamado Teen Tech Hub, cual enseñara a jóvenes de Richmond capacidades tecnológicas. Otros “graduados” del programa se han ido a trabajar para el gobierno de la ciudad, y se han convertido líderes en la comunidad.

“Es difícil evaluar cuales son los efectos exactos del Proyecto Richmond,” Jackson dijo. “Pero cuando los hombres del Proyecto Richmond regresan a la comunidad ellos son grandes modelos a seguir.”

Traducido por Jorge Heredia

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